martes, 2 de abril de 2013

La primera.

Uno se despierta a diario y mira a su alrededor, se plantea el día, como será o qué ocurrirá, cosas por el estilo.
Seguimos la rutina diaria, desayunamos, vamos a las clases y volvemos a nuestras casas, donde no hacemos mucho más, y después llega un fin de semana, que se pasa en tres segundos para luego llegar a los exámenes, pasarlo mal, aprobar y suspender, y así hasta que cumples 18 años.
A los 18 haces un prueba en selectividad, donde depende tu futuro, si consigues una nota suficiente para entrar en la carrera que uno quiere, perfecto, si no es así, un año perdido.
Cuando uno llega a la universidad, los primeros meses son agradables, luego te atosigan con trabajos y examenes. Cuándo uno está quemado de tanto estudiar, sale de la universidad( 3 añitos mínimo, para mí 7 años) Y entonces uno con mucha suerte encuentra trabajo, o se tiene que ir a otro país.
Cuándo uno lleva 40 años trabajando consigue jubilarse y tiene una pensión mediocre, entonces con una movilidad de un 65% de su propio cuerpo, se tira todo el día en el sofá mirando la televisión.
Y cuando uno cumple los 70, cada noche pide poder despertar al día siguiente, hasta que un día mueres.



Esta es la vida real, tranquilos, mis historias serán diferentes.

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