Y si morimos, que sea por una buena causa o felices, no merece la pena por otro motivo, eso sí, siempre con una sonrisa que es lo que cuenta.
En el momento que todo sea una mierda, tienes que volverte más fuerte, coger el momento por la cintura, y bailar con el hasta que todo sea simplemente perfecto.
Y si lloras, que sea de felicidad, no hay otro motivo por el que merezca la pena.
Me parecen perfecta estas lecciones que das, presiento que este blog estará lleno de textos y palabras, con las que muchas personas, incluida yo, se van a sentir identificadas.
ResponderEliminarSigue así :3
Dices cosas preciosas:`)
ResponderEliminarEsta entrada me gusto especialmente por lo bien que esta escrita. ¡Q bonitos pensamientos que tenemos a veces!
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